Espero que no se os hiciera muy larga mi anterior entrada, en la que traté de definir la lealtad.
Vamos ahora con la segunda virtud Scout: La abnegación.
La abnegación es el empeño altruista. El hacer el bien por el bien
mismo, el ayudar a otros, sin esperar nada a cambio. Encarnada por el caballero en la leyenda de San Jorge (y por Yitán en el FFIX), es quizá la más hermosa de todas ellas, puede que la más importante. La abnegación abarca el esfuerzo y sacrificio que se hace en provecho de los demás; la sana costumbre de ser bueno porque no se concibe lo contrario, de ayudar porque la ayuda hace falta, de elevarse por encima de la inteligencia animal para hacer lo impensable en la vida salvaje: entregarse a una causa distinta a la propia supervivencia.
El concepto en sí
mismo es precioso. La realidad con la que ha de compararse, monstruosa.
El palabro en sí mismo ya es infrecuente en el lenguaje cotidiano, más rara aún es la abnegación verdadera en los tiempos que corren, en los que toda acción se juzga en función del esfuerzo que conlleva y el beneficio que reporta. Me consta incluso que en la cultura popular, en la tele, en la calle, en las casas y familias, a muchos niños se les inculca activamente el tratar de aprovecharse al máximo de todo y de todos, al tiempo que se evita la generosidad (del tipo que sea) con los extraños, para que no se aprovechen de uno. Son tiempos de egoísmo.
En mi opinión, el mundo ya está lo bastante plagado de malas personas. Hay quien piensa que hay gente que es malvada, y no hay más que hablar. Yo aún no me he posicionado. Hay gente que no ha recibido una buena educación, o que sufrieron demasiado y no supieron encajarlo, o a los que no se les ha inculcado otra cosa que espíritu de supervivencia, o que cae en la desidia moral y el egoísmo. Quizá es verdad que hay malas personas, si bien opino que las malas personas no nacen, se hacen. El caso es, que llevados por este egoísmo, no hay maldad que un ser humano no sea capaz de perpetrar, ni daño que no sea capaz de inflingir al mundo o a sus semejantes.
La abnegación no solo es bonita, es un rasgo necesario, porque es la única manera de equilibrar la balanza. La maldad engendra sufrimiento, y el sufrimiento, más maldad. La bondad puede engendrar gratitud, y la gratitud, bondad. La película de la naranja mecánica exponía muy claramente esta idea, y no debe caer en saco roto, ya que a la vista de todos está el rumbo del mundo y de nuestra cultura.
Más allá de la batalla moral entre el bien y el mal, más allá de la metafísica colorista y fantasiosa, una realidad se impone: no puede existir ninguna sociedad justa sin la abnegación como premisa.
wow, me encanta esto que acabas de escribir. estoy de acuerdo contigo, es lo que observo a diario. :D jaja seamos abnegados y cordiales sin dejarnos pisotear, pues si lo hacemos no les estamos enseñando nada a nuestra cultura, con pisotear me refiero a dejar que se aprovechen de nuestra bondad. en fin debemos ser ademas inteligentes, pero no en pro de dañar o manipular a otro si no de mostrarle que hay otro camino ademas de la violencia y el egoísmo, jajajaja lo que dijiste. saludos y suerte con tus proyectos.
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