Llegamos, con una semana de retraso, eso sí, al segundo principio scout, que si bien no tiene connotaciones tan desagradables como algunas de las cosas ya explicadas, sí que hiede a corrección política que tira para atrás. Tiene su gracia la cosa, porque ser políticamente correcto y ser buen ciudadano parecen lo mismo pero no tienen por qué tener nada que ver. Dejadme explicarme.
El scout debe ser CÍVICO. Esto quiere decir que no se mueve en sociedad como un intruso, tomando lo que necesita y desentendiéndose de todo lo demás. Un buen scout es miembro activo de su comunidad, y asimila el compromiso de cuidarla y mejorarla para que ésta sea el entorno ideal tanto para él como para los demás.
En este punto, cabe añadir que el concepto de comunidad al que me refería puede ser extraordinariamente amplio, y puede referirse a tu barrio, tu pueblo, tu ciudad, tu provincia, o incluso, tu país.
Esta clase de civismo se puede manifestar de mil maneras. Conocer tu entorno, respetarlo, quizá incluso amarlo lo bastante como para echar raíces en él, son solo un principio en nuestra labor.
El scout se esfuerza por mantener limpios sus espacios públicos, cuidados los bienes comunales, se interesa por sus vecinos, y por las noticias y novedades que afectan a su entorno, a su pueblo, barrio, ciudad...
Creo que cuando decimos la expresión "Buen ciudadano", algún gatillo se dispara que nos recuerda al concepto de "niño bueno" o a la concepción infantil de "buen alumno". Es decir, ser dócil y obediente. Por eso nos suena todo a políticamente correcto. Pero un buen ciudadano no tiene nada que ver con eso. Un buen ciudadano tiene el deber cívico de preocuparse por el entorno y sus conciudadanos, y eso implica tener algún criterio político firme: reflexionar, votar, manifestarse, exigir, y llegado al caso de la injusticia extrema, poner en práctica la desobediencia civil. Éso es lo más divertido del asunto, que aunque el scout por norma general sea disciplinado, obediente, y acate las normas aceptadas en su comunidad; su obligación cívica y moral es de desobedecer las leyes injustas, y luchar por algo mejor.
Al fin y al cabo, si la misión del jefe era que dejáramos un mundo mejor; nos va tocando poner nuestro granito de arena en la lucha, dándole un giro Gandhiano a aquella frase de John Fitzgerald Kenndy que decía: "No se pregunten qué puede hacer su país por ustedes. Pregúntense qué pueden hacer ustedes por su país."
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