Empiezo nuevo capítulo, ya por fin, y ahora hablaré de otros elementos del ideario scout que, al igual que las virtudes, se presenta en número de tres: los principios.
El primero de ellos, y, probablemente, mi favorito, es el que en mi libro de progresión rezaba:
"EL SCOUT ESTÁ ORGULLOSO DE SU FE Y LA PRACTICA"
Como ya dije antes, siempre que las palabras "Dios" y "Fe" aparecen en los idearios, las considero un anacronismo cultural, no porque no respete la religión, como fuente de paz espiritual y marco de desarrollo y autorealización para muchos... Sino porque la considero un resumen incompleto del esquema de creencias espirituales, morales, ideológicas, políticas, etc... que a mi ver, son tan importantes para definir quién es cada uno en esta vida.
Creo que si tuviera que resumir este principio en un adjetivo que defina al que lo cumple (y he estado muy tentado de hacerlo por lo largo del título) sería: CONSECUENTE.
El scout, y a mi ver cualquier persona, debe alcanzar un alto grado de sintonía entre lo que cree, lo que predica, y lo que realiza. El que se ampara demasiado en el relativismo moral (quien dice lo que no cree, hace lo contrario de lo que dice, y actúa en contra de sus convicciones) acaba pecando de falsedad, no se respeta mucho a sí mismo o a sus ideales, y pierde credibilidad para con todos aquellos que le escuchen. Pobre ejemplo para los demás entonces, si pretende ser un referente.
La auténtica sabiduría reside en la frase del friso del oráculo de Delfos: "Conócete a sí mismo". El scout debe intentar tener claro quién es, y no avergonzarse de ello. Siempre se puede dudar. De hecho, se debe dudar. La dosis sana de inseguridad es
lo que nos permite detenernos a reflexionar, autoevaluarnos,
replantearnos ideas, salir de nuestros errores, corregirnos,
perfeccionarnos. La duda nos impide convertirnos en zelotes fanáticos. Pero si te avergüenzas de aquello en lo que crees, quizá sea el momento de replanteártelo en serio, y tomar un nuevo camino.
Si no hay razones para avergonzarse, el scout no se esconde, no se retracta, no se contradice. Si uno es religioso, por ejemplo, asistirá a los oficios y ceremonias correspondientes y se esforzará por cumplir los votos y mandamientos de su credo, en la manera que entienda mejor y más sabia. Si es defensor de la igualdad de género, no abusará jamás física, verbal, o psicológicamente de su pareja, y no utilizará el género como excusa para establecer criterios diferentes en el reparto de derechos y obligaciones. Si se es Scout... sencillamente, se intentará de corazón ser de verdad scout.
Si cree en ello de corazón, nunca se avergonzará de uniformes, de símbolos ni nada por el estilo, defenderá sus ideales con lógica y respeto, pero con pasión, y será firme en sus convicciones.
¿Tenéis claro en lo que creéis? ¿No? Pues entonces el escultismo y la filosofía socrática os invitan a la actividad mental más sana del mundo: sentáos un rato a reflexionar.
Ya te comenté la otra entrada pero es que esta también tengo que comentarla!
ResponderEliminarMe gusta mucho el enfoque que le das al blog, porque poner por escrito lo que todos pensamos o al menos yo pienso.
Al igual que tu creo que es normal dudar y estar inseguro pero si estar orgulloso de algo, si formas parte de algo no debes esconderte, por eso yo siempre digo muy orgullosa, con la cabeza alta y una sonrisa que soy Scout y es lo mejor que tengo :)