domingo, 13 de octubre de 2013

El Scout cifra su honor en ser digno de confianza.

Primero, la ley original con la traducción que a mi entendimiento sería la más ajustada.

A SCOUT'S HONOUR IS TO BE TRUSTED
(EL HONOR DE UN SCOUT RESIDE EN QUE CONFÍEN EN ÉL) Si un scout dice "Por mi honor, así es", significa que así es, tal como si hubiera hecho el más solemne juramento. De modo similar, si un oficial scout le dice a un scout: "Confío en tu honor el que hagas esto," el scout está obligado a cumplir con esa orden hasta el máximo de sus capacidades, y a no dejar que nada interfiera en la realización de ésta. Si un scout rompiera su honor diciendo una mentira o no cumpliendo con una orden con exactitud cuando se confiara en su honor a que lo hiciera, dejaría de ser scout, y debería entregar su medalla scout y no serle permitido volver a llevarla nunca más.

Y a continuación, la ley tal y como llegó a mí:

EL SCOUT CIFRA SU HONOR EN SER DIGNO DE CONFIANZA

Como habréis podido comprobar, la ley original pone especial peso en el valor de la obediencia ciega y absoluta como medida de la disciplina, algo con lo que yo, personalmente, no comulgo, y que hay que entender en el contexto del fundador, un general militar inglés que trataba a los primeros scouts como jóvenes soldados, y confiaba, de hecho, en que pudieran ser individuos útiles como mensajeros, enfermeros, y demás funciones de campo. Mi intención, como educador, no es crear soldados, y por tanto mi método y mensaje no debe ser el mismo, pero trataremos eso más adelante, con leyes que se prestan más a ese debate. Por otro lado, me parece poco motivador el ser tan categórico en decidir quién es scout y quién no, ya que la mayoría de scouts realizan su promesa a una edad muy temprana como para hacer frente a todas las responsabilidades que la ley deposita en ellos, y adjudicar castigo de expulsión vitalicia de la hermandad es un sinsentido educativo, ya que niega toda capacidad de redimirse de los propios errores y mejorar.
La ley, además, habla de honor, otra gran palabra en desuso, que sin embargo me parece bastante bonita, y quizá requiera su propia entrada entre las palabras abstractas y complicadas. Un día de estos, con suerte.

Esta ley podríamos dividirla en dos partes: En primer lugar, el scout es honesto, entiende la mentira como algo malo en la mayoría de ocasiones, y nunca miente por beneficio propio. Soy de la opinión de que, en ocasiones, una verdad callada o mitigada puede ser un alivio, que las mentiras piadosas a veces tienen su sentido de ser y su valor, pero pese a todo, un mundo libre de engaños es un mundo mejor, más limpio y más justo, y por lo tanto, el scout debe tomarse como parte de su filosofía personal el ser tan honesto como pueda. Y yendo un poco más allá, todavía existe la costumbre de dar "tu palabra scout", y cuando un scout da su palabra, pone la dignidad de su nombre y la calidad de su promesa scout en el asador, y por lo tanto, se da por hecho que lo que diga será siempre la más absoluta de las verdades.

En segundo, el scout debe ser esforzado en estar a la altura de las espectativas que en él se depositan. Ésto no quiere decir que el scout haya de ser perfecto. Puede fracasar, pero nunca por no haberlo intentado lo suficiente. A base de tomarse las pequeñas cosas en serio, y ser esforzado, diligente, y honrado, el scout puede peligrar de acabar siendo aquél de entre sus conocidos al que más a menudo le pidan favores complicados, o le encomienden tareas de cierta responsabilidad, y eso no quiere decir que tenga que aceptarlas siempre. Pero cuando las acepta, y se compromete, un scout no decepciona. Porque cuando se demuestra a la altura de la tarea, se le den las gracias o no, el mero hecho de saber que sus semejantes confían en él, y que cuentan con que no les va a fallar, es, para el scout, el mayor de los honores.

2 comentarios:

  1. Sé que lo verás como una "mierda" de comentario pero....el título de la entrada es cifra, no "d"ifra, o me equivoco....

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  2. No, aunque no marques el inicio de un gran debate filosófico, ya da a entender que alguien se lo ha leído y se ha tomado molestia de fijarse, y me ha permitido corregir una errata. ¡Gracias Roberto!

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