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jueves, 14 de agosto de 2014

El Scout es leal

Primero, la ley original con la traducción que a mi entendimiento sería la más ajustada.

A SCOUT IS LOYAL
(EL SCOUT ES LEAL) Al rey, a sus jefes, a su país y a sus empleadores. Debe permanecer leal a éstos en la dicha y la adversidad, frente a cualquiera que sea su enemigo, o incluso aquellos que hablen mal de ellos.

Y a continuación, la ley tal y como llegó a mí:

EL SCOUT ES LEAL

Mientras otros principios scouts se encuentran más diluidos y dispersos en el texto subyacente de varias leyes, Baden Powell no encontró otra forma de resumir la lealtad en la ley, o bien quiso hacer especial hincapié en ella. El sentido está bien claro: sé leal a los tuyos, defiéndelos de los que les ataquen o agravien, etc. Ya he hablado mucho de la lealtad en su virtud correspondiente, de lo que es y de lo que no debe ser. Por eso, en esta ley, me parece de especial interés centrarme en algo que aclara la ley original, pero no la actual, ni su principio correspondiente: ¿A quién debe ser leal un scout? 

Me ha llamado la atención bastante que en múltiples interpretaciones posteriores de la ley se han añadido a la lista a los padres, a los subordinados, y en algunos casos, a los camaradas. El fundador no los incluyó en su lista a ninguno de éstos. ¿Por qué? Bueno, aquí es donde toca ponerse crítico con el fundador, ya que si bien fue el artífice de la idea que a día de hoy ayuda a educar a millones de niños en todo el mundo en una filosofía que les haga más esforzados, nobles y comprometidos; está claro que antes de tener idea de la magnitud que iba a adquirir su iniciativa, le dio toques muy personales que creo que no eran necesarios, o útiles siquiera para el propósito al que hoy sirve el escultismo. Baden Powell era un militar británico, y como tal, sus lealtades eran primero para con el país y con la monarquía. Esperaba además obediencia de sus subordinados, fueran éstos soldados, o jóvenes scouts, a los que en un principio, quiso acercar a esos valores de lealtad obediencia y sacrificio castrenses. Quizá, al ser el líder fundador, y pensar educar a chavales, nunca se le ocurrió pensar, que más importante aún que la lealtad a los superiores, es a los subordinados, a los que dependen de nosotros, o a los que nos profesan lealtad. En general, choco de frente con la idea misma de estar obligado a deber lealtad a alguien que no ha decidido uno mismo, y que una persona adulta debe decidir con sabiduría dónde deposita sus lealtades, y ser consecuente. Pero también dije antes que no todos los lazos los elegimos, algunos, como los de la familia, nos vienen dados al nacer, pero también tienen valor. Entonces, ¿Cómo se nos quedaría la ley original, y dónde debe quedar la lealtad de un scout? Como republicano que me considero, opino que todos los reyes habidos y por haber pueden irse a hacer gárgaras, por lo que a mí respecta, como institución corrupta y alejada de cualquier sentido de la justicia y la igualdad entre personas que son. ¿La gente que te da trabajo? Muchos de ellos son una panda de sinvergüenzas que no dudan en darte la patada por muy bien que hagas tu trabajo, si con ello se ahorran cuatro perras chicas. ¿Y el país? Baste decir que pocas cosas, aparte de la religión, han traído tanto daño y dolor como un patriotismo mal entendido. Pero quizá en esto último resida la clave de dónde deben estar nuestras lealtades. En todo aquello que consideremos patria, en los términos que la describía en entradas anteriores (Concretamente, aquí). Allí donde tengamos pendiente una deuda de gratitud, entre aquellas personas que podamos decir nuestras, y que nos pueden decir suyas.

Siguiendo esta pauta, no tenemos por qué ser leales a un gobernante corrupto o mediocre que no nos represente, pero sí a los líderes que escojamos; ni a unos padres maltratadores o desentendidos de tí, pero sí a una familia que con más o menos acierto se esfuerza por ofrecerte apoyo, cariño y un futuro, no al país como abstracción de fronteras y nacionalismos, pero sí a tu patria tal y como la configuran todas las cosas, personas y lugares que amas y de los que formas parte. A las personas a las que les debemos algo, aunque sea el contribuir a que seamos quienes somos el día de hoy. Y por supuesto, a nuestros ideales, a nuestras creencias y principios, a las leyes que aceptemos como propias desde nuestra libertad y responsabilidad. Al fin y al cabo, si discutimos cómo cumplir mejor la ley scout, no es porque nadie nos impusiera obedecerla, sino porque en su momento tomamos la decisión de la promesa como individuos libres.

domingo, 13 de octubre de 2013

El Scout cifra su honor en ser digno de confianza.

Primero, la ley original con la traducción que a mi entendimiento sería la más ajustada.

A SCOUT'S HONOUR IS TO BE TRUSTED
(EL HONOR DE UN SCOUT RESIDE EN QUE CONFÍEN EN ÉL) Si un scout dice "Por mi honor, así es", significa que así es, tal como si hubiera hecho el más solemne juramento. De modo similar, si un oficial scout le dice a un scout: "Confío en tu honor el que hagas esto," el scout está obligado a cumplir con esa orden hasta el máximo de sus capacidades, y a no dejar que nada interfiera en la realización de ésta. Si un scout rompiera su honor diciendo una mentira o no cumpliendo con una orden con exactitud cuando se confiara en su honor a que lo hiciera, dejaría de ser scout, y debería entregar su medalla scout y no serle permitido volver a llevarla nunca más.

Y a continuación, la ley tal y como llegó a mí:

EL SCOUT CIFRA SU HONOR EN SER DIGNO DE CONFIANZA

Como habréis podido comprobar, la ley original pone especial peso en el valor de la obediencia ciega y absoluta como medida de la disciplina, algo con lo que yo, personalmente, no comulgo, y que hay que entender en el contexto del fundador, un general militar inglés que trataba a los primeros scouts como jóvenes soldados, y confiaba, de hecho, en que pudieran ser individuos útiles como mensajeros, enfermeros, y demás funciones de campo. Mi intención, como educador, no es crear soldados, y por tanto mi método y mensaje no debe ser el mismo, pero trataremos eso más adelante, con leyes que se prestan más a ese debate. Por otro lado, me parece poco motivador el ser tan categórico en decidir quién es scout y quién no, ya que la mayoría de scouts realizan su promesa a una edad muy temprana como para hacer frente a todas las responsabilidades que la ley deposita en ellos, y adjudicar castigo de expulsión vitalicia de la hermandad es un sinsentido educativo, ya que niega toda capacidad de redimirse de los propios errores y mejorar.
La ley, además, habla de honor, otra gran palabra en desuso, que sin embargo me parece bastante bonita, y quizá requiera su propia entrada entre las palabras abstractas y complicadas. Un día de estos, con suerte.

Esta ley podríamos dividirla en dos partes: En primer lugar, el scout es honesto, entiende la mentira como algo malo en la mayoría de ocasiones, y nunca miente por beneficio propio. Soy de la opinión de que, en ocasiones, una verdad callada o mitigada puede ser un alivio, que las mentiras piadosas a veces tienen su sentido de ser y su valor, pero pese a todo, un mundo libre de engaños es un mundo mejor, más limpio y más justo, y por lo tanto, el scout debe tomarse como parte de su filosofía personal el ser tan honesto como pueda. Y yendo un poco más allá, todavía existe la costumbre de dar "tu palabra scout", y cuando un scout da su palabra, pone la dignidad de su nombre y la calidad de su promesa scout en el asador, y por lo tanto, se da por hecho que lo que diga será siempre la más absoluta de las verdades.

En segundo, el scout debe ser esforzado en estar a la altura de las espectativas que en él se depositan. Ésto no quiere decir que el scout haya de ser perfecto. Puede fracasar, pero nunca por no haberlo intentado lo suficiente. A base de tomarse las pequeñas cosas en serio, y ser esforzado, diligente, y honrado, el scout puede peligrar de acabar siendo aquél de entre sus conocidos al que más a menudo le pidan favores complicados, o le encomienden tareas de cierta responsabilidad, y eso no quiere decir que tenga que aceptarlas siempre. Pero cuando las acepta, y se compromete, un scout no decepciona. Porque cuando se demuestra a la altura de la tarea, se le den las gracias o no, el mero hecho de saber que sus semejantes confían en él, y que cuentan con que no les va a fallar, es, para el scout, el mayor de los honores.

domingo, 6 de octubre de 2013

La Ley Scout

Me propongo seguir con mi blog-enciclopedia sobre el escultismo, después de un largo parón durante el que, entre otras cosas, he ido a un último campamento de verano con el grupo scout Narsés, antes de venirme a Valencia a estudiar en la universidad, y desligarme de las actividades habituales del grupo.

La Ley Scout, la madre de todas las normas y reglamentos scout, el eje central del ideograma. Lo que los principios y virtudes esbozan, apuntando a unos conceptos generales e imprecisos, se concreta y precisa en la ley, de forma mucho más específica. Un decálogo de normas que definen el significado de ser Scout.

Esta ley fue publicada en 1908 en el libro "Scouting for Boys" (Escultismo para muchachos), y es la que prometen cumplir todos los miembros del movimiento Scout (y/o Guías) en todo el mundo. No obstante, como todo en esta vida, la ley scout no es enteramente perfecta, ni inmutable. A lo largo de la larga historia de expansión y difusión del escultismo, ésta ha sufrido reinterpretaciones, versionados, y traducciones muy libres, que han dado lugar a una cierta variedad en su forma exacta, como podéis comprobar en la página correspondiente a la Ley Scout en la versión española de la Wikipedia. Además, nos separa más de un siglo de su publicación, y el punto de vista del fundador queda un tanto lejos de la ética pedagógica y sociocultural moderna. Por eso, a medida que vaya comentando los detalles de cada ley, no sólo trataré de explicarla en profundidad, exprimiendo su sentido, sino que haré una crítica de sus puntos más flacos, y comentaré las diferencias entre ley original en inglés, y la versión de la federación Scout Baden-Powell de España, que me llegó a mí cuando llegué a la tropa scout Impeesa, del grupo scout Narsés, allá por 1998.